"Sobre la violencia revolucionaria, memorias y olvidos" de Hugo Vezzetti

   
          

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por Martín Lavella *

En continuidad con su libro anterior, Pasado y presente. Guerra, dictadura y sociedad en la Argentina, centrado en el Juicio a las Juntas y el Nunca más, el autor propone ahora revisar la historia alrededor de la violencia y las figuras combatientes. Ver en Biblioteca>
El texto se divide en dos partes, desiguales en estructura, sobre la violencia revolucionaria que abarca los cuatro capítulos del libro; y un Apéndice que reúne tres trabajos publicados entre 2004 y 2006 sobre el Museo en la ESMA, el Parque de la Memoria y Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado.

El capítulo denominado Memoria justa: política e historia, es el de los enfoques teóricos. Basándose en Paul Ricoeur, entre otros, distingue una memoria ‘literal ’ que somete el presente al pasado, de otra ‘ejemplar’ que acciona sobre el pasado en función del presente. Ejemplo es el estudio del historiador polaco Jan Gross, que muestra la convergencia entre intelectual y testigos. Su noción o ideal de memoria justa refiere a un horizonte de realización en el trabajo intelectivo sobre la violencia y a la inevitable ampliación a todas las víctimas.

El segundo capítulo, La política y la violencia, parte de la idea de Pilar Calveiro sobre el origen reactivo de la lucha armada. Para el autor, la experiencia del EGP en 1963 la contradice y propone indagar en la configuración guevarista de la política. En el discurso, la opción por las armas se encontraba planteada antes del 66’, y luego convergen distintos factores históricos en el pasaje a la acción. Esta tesis, que subyace en otros análisis de la obra, involucra una toma de posición política, ética y filosófica, en lo referente a la relación entre teoría y praxis, o entre pensamiento y acción.

Ejes principales son el repaso de algunas posturas de izquierda entre los años 73’ y 76’ (PC, PST, PCR); el caso de La Opinión como expresión representativa del cambio de opiniones en la prensa. Destacamos el examen en torno a Perón, en sus discursos se marca el pasaje de la juventud maravillosa a la organización criminal organizada del exterior luego de los sucesos de Azul. O en la actitud ante los diputados en ocasión de la reforma del Código Penal, donde Vezzetti no halla un respaldo a la derecha, sino una revancha que impuso una construcción discursiva que la dictadura luego puso en práctica.

De la experiencia del exilio presenta el caso de la revista Controversia (79-81) como irrupción de la idea de democracia. En el peronismo autocrítico expone el caso de Fermín Chávez en el Prólogo a Diálogos en el exilio de Envar El Kadri y Jorge Rulli y el documento del PJ elaborado por Deolindo Bittel, entre otras anticipaciones al prólogo del Nunca más. Con respecto al ocaso de la teoría de los dos demonios, junto a lo ya reseñado, agrega a Jorge Abelardo Ramos, la APDH, o CIDH, entre otros antecedentes. Por ello, para el autor la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación hace una lectura errónea al criticar el prólogo de Sábato en 2006.

El capítulo tercero, Le vimos la cara a Dios, se ocupa de la idea de revolución como condensación política, erótica y religiosa. Critica el topos de la ‘muerte bella ’ que concentra rasgos del héroe y del mártir. Analiza las imágenes de los ‘soldados excepcionales ’ o la de ‘murieron los mejores ’ . Juzga que éstas se cierran en el culto a los héroes y delegan culpas en sobrevivientes, en las figuras del traidor y del testigo sospechado.

Con respecto al problema de ampliar y reparar a víctimas ‘insignificantes ’ de policías, oficiales o ejecutivos de empresas, Vezzetti acude a Oscar del Barco, a quien inscribe como caso de ‘memoria ejemplar ’ , así como las declaraciones de Jouvé y las críticas a la eficacia de la violencia de miembros de las FAP, como Rulli y El Kadri. Un tema que merece atención es el problema de la incapacidad de las organizaciones ante las nuevas condiciones políticas abiertas con Cámpora. El autor muestra la insatisfacción con el trabajo político, las alianzas y el desarrollo de la acción social. Además, registra la cuestión de las consignas que celebraban ejecuciones públicas. En cuanto a la separación de jefes y bases opone el fondo de creencias y percepciones compartidas. Además la idea de subordinación a un jefe infalible, como el caso de Santucho ante la decisión de Monte Chingolo.

El cuarto capítulo, El hombre nuevo, se ocupa del problema del sujeto de la revolución, a través de tres núcleos: el jacobinismo, el guevarismo y la filiación cristiano- paulina. Primero, recurre a la aporía entre el hombre nuevo y las nuevas leyes e instituciones, que deja dos opciones: la educación y la reforma o el terror. Ve en el jacobinismo el tribunal y el procedimiento público, idea que no estaría en el foquismo. Con el humanismo marxista, que reivindica como iluminista y racionalista, y en el que no ve el tema guevariano de la gesta individual o la idea del partido como organización de vanguardia. La idea de metamorfosis humana la ubica a partir del motivo cristiano.

El tema de la ‘vida plena ’ o ‘vivir peligrosamente ’ de Nietzsche lo lleva a Mussolini, y al Ur-fascismo de Umberto Eco, con sus caracteres anticapitalistas, antiburgueses, irracionalistas y de culto a la acción. Por ello, rechaza el ‘fascismo de izquierda ’ de Adorno, y recurre a Emilio Gentile y al ‘fascismo primordial’. Ve estos motivos como ajenos a la izquierda política e intelectual de la primera posguerra, que cambian en la nueva izquierda latinoamericana, nacional-populista, confluencia del cristianismo radicalizado, el guevarismo y la resistencia peronista.

El Apéndice con el título Espacios. Monumentos. Memoriales recoge tres trabajos, con un breve ensayo introductorio: La ESMA y el Monumento a la Víctimas del Terrorismo de Estado: balance de una década, que plantea dos temas: primero la fragmentación en la representación que se plasma materialmente en la dispersión de iniciativas en el predio de la ESMA. Segundo, el hecho que la Legislatura y los partidos políticos deleguen su función en los organismos, y las diferencias entre éstos en torno a la categoría de las víctimas.

En Políticas de la memoria: el Museo de la ESMA [2004] , el problema es el fundamento de la memoria, que exige ser traducido o narrado a quienes no vivieron. La experiencia del cautiverio y la tortura no es el mejor modelo para el autor.

En Memoriales del terrorismo de Estado en Buenos Aires: el Parque de la Memoria [2005] , se encarga de problemas como la invisibilidad en la integración en la experiencia urbana y la contraposición entre una visión reconciliada por una ciudad que recupera el río con el sentido trágico de éste.

Por último, Memoria histórica y memoria política: las propuestas para la ESMA [2006] , aborda el hecho de que la ESMA se encuentre cerrada a los ciudadanos y sin discusión pública de propuestas. Se inclina por la que incorpora la cuestión del consenso y de trascender a los destinatarios por medio del ámbito educativo, entre las propuestas de la Asociación de ex Detenidos y Desaparecidos y del CELS. En cuanto a la expulsión de la presencia naval, pide tomar en cuenta la educación de los jóvenes ingresantes a las fuerzas armadas.

El libro aborda de manera polémica la historia reciente con la finalidad de iniciar e incidir en un debate que involucre e integre a intelectuales, especialistas, historiadores, museólogos, pedagogos, etc. , como la mejor manera de evitar la banalización y la indiferencia.

(*) Martín Lavella: Museo de la Memoria de Rosario - Prof. Adscripto, Fac. de Humanidades y Artes, UNR.

     
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